martes, 10 de junio de 2014

De como llegar a ser Intelectual

Temprano en la mañana del pasado viernes 6 de junio, escuché en la radio que un grupo grande de intelectuales enviaba una carta de apoyo al Presidente Santos. Con una mezcla de rabia y envidia (por no ser intelectual ) procedí a buscar la carta de apoyo para ver los nombres de los firmantes, y así, hacerme a la idea de lo que se requiere para ser intelectual, y por qué no aspirar a tal dignidad.

Repasé los nombres y acto seguido me flagelé sicológicamente  por ignorante. Pensé que debería invertir mejor mi tiempo en el conocimiento profundo de las ideas críticas y transformadoras de nuestros prohombres del intelecto, y no desperdiciarlo viendo futbol, hablando de política y visitando alguna que otra pagina pornográfica. A reenfocar el camino – declaré - y me di a la tarea de identificar las virtudes y competencias de los intelectuales para así contrastarlas con las mías y encontrar caminos de desarrollo de mi ser intelectual.

Lo primero que encontré fue un tinte izquierdoso en casi todos ellos. A pesar de estar inclinados para el mismo lado encontré dos grupos claramente definidos: Un grupo que representa la izquierda trasnochada, recalcitrante y mentirosa. Y otro grupo de izquierda, que al final de sus vidas y después de acumular una gran riqueza personal,  se presenta  de manera reposada  y tranquila (¿Qué seria de nosotros si así hubieran sido o en eso hubieran creído cuando fueron ministros o presidentes de compañías?). Soy más de izquierda- pensé- así que creo que este requisito lo cumplo.

Entusiasmado por esta primera coincidencia procedí a continuar con mi análisis. Los nombres me evocaban el olor a pielroja, botas de gamuza y mochila wayuu. Literatura, poesía, teatro, trova cubana y filosofía inundaban mi cabeza. Perdí la consciencia y le rogué a mi inconsciente que me permitiera citar a los clásicos, que lo pudiera hacer en francés, que me diera un minuto de gloria para demostrar lo culto y leído que soy. Pero uno es lo que es y nada pasó. El look bohemio de otras épocas ha dado paso a una apariencia metrosexual entre semana y sudadera y cotizas el fin de semana. Mis preferencias artísticas nunca han sido profundas para considerarme intelectual y soy mas bien un generalista que le gusta saber de muchas cosas (En este punto me juré a mi mismo que ni bajo tortura o posibilidad de muerte confesaría mi afición a la televisión, gusto frondio para los intelectuales). Mal por esto, en estos ítems no hice puntos para mi aplicación. 

Continúe con mi análisis y encontré que a todos les gustaba escribir. Algunos han escrito novelas, libros de poesía, obras de teatro, tratados de filosofía o en últimas tienen columnas de opinión. Más con el deseo que con lógica pensé que mi blog me daría puntos y que este acompañado de la promesa de escribir un libro de cualquier cosa en el futuro próximo serían suficientes. Pase al siguiente punto.

Me encontré que de manera casi generalizada mis futuros colegas se creen poseedores de la verdad y son terriblemente intolerantes con posiciones distintas a la suyas. Atacan, critican y con deliciosa prosa, califican de ignorantes a los que los controvierten. Recordé los comentarios de mi familia y quienes trabajan conmigo sobre mí, saqué pecho y pensé estoy ya a un solo paso de lograr mi objetivo.

Corrí a buscar el formulario de inscripción y no lo encontré. Escarbé en internet buscando la dirección de alguna logia o sociedad de intelectuales que revisará mi aplicación y no había nada. Con pesar me puse a pensar ¿cómo lo logro entonces?

Y la iluminación divina  me llegó. Descubrí que los intelectuales, así como los jueces, se cooptan, es decir se nombran entre ellos. Con pavor descubrí que no conocía a ninguno.

Pero la verdad es que soy testarudo y obsesivo y es por ello que he decidido autobautizarme como intelectual y por esta vía bautizar a mi grupo de amigos mas cercanos con el mismo título. Convocaré a una reunión, pondremos a un lado las conversaciones triviales para ponernos de acuerdo a quien apoyar en los próximos comicios electorales. Como somos bien diversos de pensamiento tal vez lo hagamos a las dos campañas, eso nos daría un toque chick.

A partir de ahora cuando se refieran a mí, háganlo como un intelectual, dirigente de su propio grupo de intelectuales. Eso les ayudará para ser considerados dentro de este selecto grupo que los desprenderá de la condición de seres humanos normales.

Nota:  Cuando leo la lista de intelectuales firmantes a Santos, me da un poquito de risa pensar que ellos crean que son un grupo influyente en la intención de voto de los mortales.


domingo, 18 de mayo de 2014

Teoría de una conspiración a una semana de las elecciones

Darby Shaw es el personaje principal de una novela de John Grisham llamada The Pelican Brief. En ella, Darby  esgrime una teoría sobre el asesinato  de dos jueces de la Corte Suprema de los Estados Unidos. La  teoría resulta ser cierta y con la inocencia de su observación, compromete al Presidente de los Estados Unidos y su circulo mas cercano. En el desarrollo de la historia su novio es asesinado y ella sufre una brutal persecución con la que pretenden acabar con su vida.

Hoy voy a fungir de Darby Shaw, es decir voy a lanzar una teoría sobre los últimos acontecimientos políticos relacionados con el famoso video de Oscar Ivan Zuluaga y el hacker Andrés Sepúlveda. La mayoría de los hechos son ficción y la teoría es simplemente una teoría de un loquito sugestionado por los últimos acontecimientos:

Temprano en la mañana de hoy, me encontré que las redes sociales estaban congestionadas por los comentarios hechos a un video publicado por la revista Semana, en donde el candidato presidencial Oscar Iván Zuluaga se reunía con el hacker Andrés Sepúlveda. Los cometarios eran duros y muchos de los participantes solicitaban la renuncia del candidato por mentir y violar la ley, entre otras cosas. Con apatía evadí el tema, hasta que la avalancha de comentarios me llevaron a fijarme en el video en cuestión. Lo vi y quedé frío. Subí a compartirlo con mi esposa y en la segunda reproducción detallamos que había algunos saltos e inconsistencias en el mismo.“Y si fuera falso?” comenté en voz alta, “y por qué querría alguien hacer eso?” comentó mi esposa.

Mi cabeza empezó a rodar y no ha parado hasta el momento. Mi primer pensamiento me llevó al revés en las últimas encuestas que ha sufrido el Presidente Santos.  A los desesperados intentos por ganar adeptos que lo han llevado a hacer alianzas con el diablo y otros demonios. “Y si este video lo que busca es desprestigiar a Zuluaga en la última semana de campaña?” Me pregunté. “Pues claro que de eso se trata,” me respondí al momento.  “Y si el video es cierto?” “En un país decente no le queda otra que renunciar,” pensé. “Y si no es cierto?” Me cuestioné. No importa, el daño estará hecho.

En la búsqueda de reacciones al video me fui encontrando que en su última edición la revista Semana tiene una marcada tendencia anti Uribista – Zuluagista y una somera inclinación, o por lo menos neutralidad hacia el Santismo. Curioso? Pensé. “No, no, no, no ingenuo no!!!!,” me contesté al segundo. Por Dios Eduardo!!!!!!, el director de la revista es sobrino del Presidente de la Republica y  el propietario de la misma (La Revista) amigo y defensor del gobierno, me decía mi cabeza. “O sea que la revista pudo prestarse para esto?”  No!!! me respondí. “Es imposible que una revista del prestigio de Semana publique un video sin constatar su veracidad.” “Y si pasara?” Seguí preguntándome. Si pasara la revista jugó el juego de lanzar un bombazo destructivo con la idea de desprestigiar a Zuluaga para tratar de asegurar la presidencia del favorito de su clase. “Y las consecuencias para la revista de hacer esto?” En un País decente, su cierre, en Colombia ninguna. El juego es el olvido, la protección, silencio y ceguedad de sus congéneres, es decir los periodistas, pensé. Acaso buscando argumentos para justificar mi línea de pensamiento recordé los últimos cuestionamientos hechos a los medios por su alineación gobiernista.

Y los hechos me han dado la razón, sin siquiera cuestionar la veracidad del video, en un país lleno de tramposos, el tema del cual todos hablan y quieren hablar hoy son Zuluaga y el hacker. El daño está hecho, han logrado su cometido.

Le comente mi teoría a mi esposa y me miró con miedo y algo de desesperanza en sus ojos, y me dijo algo que me marcó: Lo peor de la situación es que no podemos confiar en nadie, ni en los medios ni en los políticos.

Como les dije, es solo una teoría, de un loquito acaso. Lo triste de la historia es que es una posibilidad que me planteo y si me la planteo es porque en este país ya nada deja ser imposible.


Si Zuluaga llegase a confesar o es atrapado en su mentira olviden lo que escribí. Si nada de eso sucede contemos los días que nos llevaran al olvido de este bochornoso y descriptivo incidente de nuestra triste realidad.

jueves, 15 de mayo de 2014

Asco? Como hacemos para votar bien

Suelo interesarme por la política, y confieso que en el pasado la proximidad de las elecciones me generaba adrenalina y emoción. En este momento a tan solo 10 días de los comicios para la elección de Presidente he pasado por la frustración, la rabia y el asco que me revuelven el alma. Creo que hace muchos años no sentía una desesperanza igual frente al futuro que nos presenta como país.

Hace unos meses me la había jugado. Creía firmemente en el proceso de paz y por ello había decidido darle mi voto a Juan Manuel Santos, a pesar de su mediocre y errática Presidencia. Aspiraba a que nuestro ilustre jugador de póker, se jugara en las últimas manos las cartas ganadoras que nos llevarían, como país, por la senda de la esperanza y a él (Santos) a alcanzar la estatura de estadista que tanto le obsesiona. Para mi desgracia el Presidente candidato se ha empeñado sin cuartel y extraña diligencia en hacerme cambiar el voto.  Hoy por fin lo ha logrado.

La marrulla politiquera, que parte desde el nombramiento de su flamante Vicepresidente, a continuado con las continuas reuniones  y subsiguientes adhesiones de políticos ( la última con  Gustavo Petro, un reconocido mitómano  e incompetente) que parecen mas una manada de hienas hambrientas en búsqueda de un botín que las alimente. Caminan como hienas, hablan como hienas, comen como hienas, sonríen (con sarcasmo) como hienas y tienen  el descaro de hacerse pasar por servidores públicos.

Acompañado de Oscar Iván Zuluaga, su mas directo contendor, nuestro ilustre estadista se ha dado a la tarea de polarizar el ambiente político y social del país, dividiéndonos entre buenos y malos o amigos de la paz y enemigos de la paz como el nos clasifica. La polarización ha servido como excelente cortina de humo para esconder su mediocridad como Presidente y ahora como candidato.  La pobreza de los argumentos e ideologías a llevado a las campañas a acusarse mutuamente de delitos que copan los titulares de los medios, en medio de una sensación de no saber quien esta mintiendo si el uno, o el otro, o simplemente los dos (me inclino por esta última).

Y como me quedo sin candidato decido mirar para los lados para ver que me encuentro y esto es lo que veo.

En la otra orilla política, no tan lejana ideológicamente, se encuentra el otrora amigo y compañero de gabinete (de Santos) Oscar Iván Zuluaga con su antiguo jefe y mentor Alvaro Uribe. Candidato interesante por su trayectoria pero pesimamente asesorado y peor acompañado. Su sombra nos recuerda a Kini y Lalo, los personajes con los cuales el ventrílocuo venezolano Carlos Donoso nos hacia reír no hace mucho. No sabe uno si  Zuluaga es Kini o Lalo.  La misma duda no la tenemos con el personaje que reemplaza a Carlos Donoso, que no es otro si no Alvaro Uribe. Carlos .. perdón Alvaro, habla por Oscar Iván, pelea por Oscar Iván, piensa por Oscar Iván, miente por Oscar Iván (aquí lo acompaña también Fernando Londoño) y desdibuja y mata con ello toda imagen favorable que el propio candidato podría tener. Flaco favor le hacen sus amigos al mostrarnos su falta de carácter y posición.

Continuo con mi recorrido y me encuentro con tres candidatos con buen pasado público y un mal presente político. Cuesta escuchar lo que dicen o proponen, pues sus tímidas voces se ahogan en el mar de cacareos y riñas de gallo, que  nuestros gallos mas finos han definido como las reglas de juego de esta contienda electoral. Los medios, alineados desde hace tiempo, acompañan y amplifican  la pelea rastrera y nosotros con morbo los seguimos. Solo comentamos sobre la última pelea de Santos-Uribe-Zuluaga, las desfachateces del Procurador y/o el Fiscal o la última barbaridad que Fernando Londoño escribe o dice.


Sea pues este el momento para explorar algunas propuestas distintas. Es hora de mirar en detalle el planteamiento que nos ofrecen Clara López, Enrique Peñaloza y Martha Lucia Ramírez. Es posible que a través de ellos nos reencontremos con la política de la buena, de esa que nos lleva a sentir emoción y esperanza de un país distinto. Frente al asco de lo que nos presentan nos corresponde a nosotros ilustrarnos para votar bien. Y si no hay nada siempre podremos votar en blanco, así a mi personalmente no me guste.

domingo, 20 de abril de 2014

Gabo y su País

Hoy recogido en los brazos de la muerte mas que a él, quiero agradecer a mis maestros  de infancia que me iniciaron en su particular prosa de alcance universal. A esos hombres y mujeres que vieron en su obra el  barniz perfecto para forjarnos en la visión del mundo de observadores y relatores de historias que permitían ampliar nuestras mentes. Se ha ido un grande y con él y sin él nos enfrentamos a la realidad que solo nos permite ver el mundo de una manera binaria, pobre y reducida. Años de esfuerzo de nuestros maestros se hayan perdidos en la maraña simplista de nuestros mal forjados cánones sociales. La cultura del bien y el mal, el conmigo o contra mí, se levanta y observa acusadora un entramado humano ávido de redención y reconciliación.

Como en una carrera equilibrada de relevos, hoy le corresponde enfilar sus armas al péndulo binario de la derecha (Cuando muera Varga Llosa lo hará la izquierda de una manera muy similar). En su afán argumentativo todo vale: la mentira, la inexactitud, los juicios, la falta de entendimiento de sus actos y hasta el grosero cuestionamiento de su grandeza literaria. Sus amistades representan el mal y los seres del mal y sus amigos deberán arder en los infiernos. Su ideología, su círculo cercano y él mismo son los culpables de los males que por siglos han aquejado a la sociedad. La sangre que aun corre en nuestro país, – piensan ellos - encuentra sustento en una pequeña isla caribeña gobernada por un tirano de ideas trasnochadas y mal relacionado. Perfecta ocasión para tirar una cortina de humo, la mejor oportunidad para liberarnos de la responsabilidad de los debates sociales sobre la equidad, la desigualdad, la corrupción, el narcotráfico, la reconciliación etc…

Para salvar su consciencia le exigen a él lo que  no se exigen ni demandan de si mismos. Olvidan o quieren olvidar los motivos de su exilio y no caen en cuenta que de quien hablan es de un periodista y relator de historias con opiniones políticas y no un periodista y relator de historias con pretensiones políticas. Se le compara con otros, sin percatar de que es incomparable, que su camino y trazo en la humanidad lo había decidido desde tiempos inmemoriales (no tanto por lo antiguos, si no por nuestra vocación de olvidar todo aquello que no nos sirve para sustentar nuestra mentira).

Hoy la figura de un difunto anciano de 87 años nos sirve para expresar nuestro odio, para mantener viva nuestra adictiva intolerancia. Hoy queremos que Gabo se lleve a su tumba nuestros mas profundos remordimientos por ser incapaces de construir una sociedad distinta. Confiamos en que el hijo de un telegrafista de Aracataca que llego a ser capaz de obtener el premio nobel, sea también capaz de cargar con peso el peso de nuestra consciencia, que a todas luces no quiere ni obtendrá redención ni reconciliación en siglos venideros. Y en este, su País, seguiremos relatando hasta el cansancio y con menos maestría las mismas historias que a él le contaron y que él nos contó.


lunes, 17 de febrero de 2014

Sobre Indios y Flechas

En los últimos meses se vienen repitiendo las consignas que me han acompañado a lo largo de mi ya no tan corta vida. Reforma a la justicia gritan unos, reforma al sistema de salud replican otros, cambios al sistema de contratación, reforma política y eliminación de instituciones publicas arengan algunos. Y pienso yo como piensan los golfistas: que el problema no es de flecha si no de indio (frase utilizada por los jugadores de golf para señalar que el mal desempeño se debe al individuo y no al equipo que utiliza).

Y es que tendemos los colombianos a culpar a las instituciones y las leyes de todos los males que como sociedad nos aquejan, sin mirar el verdadero flagelo de la corrupción de los  indios y caciques indios que gobiernan las instituciones públicas y privadas, al igual que los que redactan o interpretan las leyes.

Nuestras instituciones y su  sistema jurídico (el viejo, el nuevo y los que vengan ) son rehenes de funcionarios y empresarios corruptos que con ayuda de asesores y abogados corruptos también (ahora se hacen llamar abogados sofisticados),  logran en un abrir y cerrar de ojos encontrarle un esguince a la ley que les permita satisfacer sus interés particulares. A la vez,  eliminamos y creamos nuevas instituciones (para hacer lo mismo que hacían las anteriores) para entregárselas a los mismos personajes  que producen exactamente los mismos resultados, ya que el problema no es de flecha sino de indio.

Cuando en un acto de desespero queremos recurrir a nuestros caciques encargados de administrar la justicia, nos encontramos con que ellos mismos hacen parte de la  raza de indios que ilusamente queremos sancionar. Se nombran y protegen entre ellos. Entran y salen de la administración de justicia, y tanto adentro como afuera su función es proteger  a su caciques y su sistema corrupto.

Cuando creemos que la copa se reboso y que es inaceptable lo que nos sucede, nuestros ilustres indios se rasgan las vestiduras en público y nos proponen cambiar nuestros arcos y nuestras flechas. No se les ocurre que podríamos abordar el tema desde la construcción de una raza de indios que nos guíen con rectitud desde lo público y lo privado. Y no lo hacen por que no les conviene, por que cambiando solo las flechas mantienen el estado corrupto de la sociedad que los enriquece.  Y si se dieran cuanta que el problema no es de flecha si no de indio.

La verdad es que muy a mi pesar he llegado a la horrenda conclusión de que en general somos una sociedad que equivocó su rumbo y sus valores. Valen hoy mas la marrulla , la trampa, las prebendas, el dinero fácil y la inequidad, que lo valores de rectitud y construcción de una sociedad justa y equitativa.


Va siendo hora de que como sociedad miremos hacia donde hay que mirar para que podamos evolucionar. Es necesario que abordemos el tema de la corrupción como un tema nacional, que  nos permita construir desde lo público y lo privado, una raza de indios  distinta. Una raza comprometida con la equidad, la justicia y  lo correcto. Esta nueva raza podrá jugar con el equipo (leyes o instituciones) que sean, ya que su desempeño estará enmarcado sobre pilares sólidos. Sus movimientos serán correctos y fluidos y el resultado, como el de un golfista del mas alto nivel, porque nuevamente el problema no es de flecha sino de indio.